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“Mi trabajo demuestra cuán frágil puede ser la imagen de realidad que tenemos”
Tijeras amordazadas por imperdibles; tacos de billar con periscopio; tableros de ajedrez (o damas) salpicando con sus escaques una nueva trasgresión; entierros de fundas rígidas de guitarras; jaulas endemoniadas e imposibles, sortijas y tumbagas en el centro de un cepo a punto de activarse... Contemplar sus fotografías iguala al disfrute de un festín visual, en el que la sorpresa y la sonrisa (por este orden o por el contrario) se suceden. Al disparo –aunque esta vez convertido en blanco- Chema Madoz (Madrid, 1958).
POR ESTHER PEÑAS.
Sus imágenes podríamos definirlas como trabajos circenses a pequeña escala. ¿Lleva mucho preparar la composición, esperar a que la luz sea la adecuada, etc? Sigo un cierto ritual a la hora de hacer la imágenes, condicionado por la metodología de mi trabajo; manejo unos elementos mínimos, precarios, además de tener en cuenta la luz natural, lo que supone someterse a una esclavitud, en el sentido de que dependes por completo de algo ajeno. Pienso en una idea, busco el objeto que quiero que la escenifique, monto una pequeña escenografía y espero a que la luz que incide en la composición sea la que yo busco. Por lo que respecta al tiempo que puede llevar cada una de la imágenes varía mucho; en ocasiones, las soluciones pueden ser rápidas, casi inmediatas; en otras, la propia realización se puede complicar y llevarte semanas.
‘Los objetos imposibles’ que aparecen en ellas, los huevos con asas, las zapatillas con pelo, etc., que fabrica usted mismo, ¿los conserva? Se conservan pero como material de trabajo, no desde el punto de vista fetichista. Son objetos que se guardan por si en un momento dado puedes reutilizarlos. Y como has mencionado los objetos imposibles de Jacques Carelman sí me gustaría aclarar que, aunque la gente relaciona ambos trabajos creo que difieren bastante. Los objetos de Jacques Carelman son un trabajo refrescante, pero siempre me pareció que tenían una cercanía peligrosa con el chiste, con el gag; desde mi punto de vista, los objetos imposibles se agotan en un primera visión. En mi trabajo lo que intento es acercarlo, dentro de mis posibilidades, a un ámbito más intimista, más poético, que conformen imágenes con las que poder convivir, que te inviten a bucear en ellas...
¿Es metódico a la hora de trabajar? Sí. Mis imágenes suponen un ejercicio de riesgo, hay muy poquitos elementos, tan pocos que si algo falla en la composición, la imagen cojea; por eso no te puedes permitir ningún error. Un desequilibrio, aunque sea casi imperceptible, altera el resultado.
Con el objetivo, su cámara trasciende multitud de enseres cotidianos concediéndoles otra dimensión distinta. ¿El hecho de ser capaz de crear un mundo situado más allá del que la percepción arroja es cuestión de poesía, de ingenio, de humor o de todo ello? Hay una mezcla de elementos; son imágenes que en un primer momento nacen de la reflexión, de un ejercicio de consciencia sobre esa realidad más inmediata que nos rodea; a partir de ella, introduzco alteraciones pequeñas, elementales, que consiguen pasar de un nivel a otro de la realidad, con un pequeño guiño. Es una demostración de cuán frágil puede ser la imagen de realidad que tenemos.
A la hora de montar las exposiciones, ¿qué criterio utiliza para seleccionar sus obra? No responden a un criterio previo en el que haya una idea y que el trabajo se vaya ajustando a ella, sino que responden al trabajo del día a día que busca enamorarte, sorprenderte; las fotografías se van acumulando y, a la hora de exponer, haces una criba, una selección que mantenga en pie el corpus de ese trabajo que presentas. El proceso es un tanto caótico mientras trabajas y se torna más riguroso a la hora de la selección.
¿Recuerdas cuál fue su primera fotografía con el marchamo ‘Madoz’? Es complicado... En algunas ocasiones he hecho alusión a una imagen que formalmente se aleja de mi trabajo más reconocible y se retrotrae en el tiempo. Aparecía una persona, cuyo encuadre fragmentaba, quedando fuera de la vista la cabeza; su gabardina tenía una serie de manchas. Esta figura estaba delante de un muro que tenía manchas de humedad; parece muy elemental, pero fue una de las primeras imágenes en las que tomé consciencia de cómo a través de la forma, de un discurso formal, se podía elaborar un lenguaje que jugase con las ideas, con las metáforas. Esta imagen me abrió camino.
¿Por qué no titula sus fotografías? Prefiero no acotarlas, prefiero que la gente las identifique con el elemento predominante de cada una de ellas.
¿Por qué hay una ausencia total de seres vivos en su trabajo? Las personas desaparecen de las imágenes como parte de un proceso de depuración del trabajo. Cuando trabajaba con ellas terminaba convirtiéndolas en objetos, en un mero recurso formal, en un contrapunto o apoyo a una idea que estaba en mi cabeza; eliminar, algo accesorio para mí como las personas, fue un paso adelante. A pesar de ello, no descarto retomar las figuras humanas. Además, siempre hay permanentes alusiones al cuerpo humano y a la figura, maniquís, torsos, guantes, zapatos, etc.
Usted es de los pocos artesanos de la fotografía: luz natural, composición impecable, cámara a la viaje usanza... ¿la era digital es, en cierto modo, una estafa? Lo digital pone en nuestras manos una herramienta con muchas posibilidades; pero en el momento en que trabajas o vuelcas a través de fotografía digital hay una fracción o ruptura con la noción de realidad, que para mi propio trabajo no me parece interesante: prefiero realizar una manipulación manual. La alteración digital exige otro tipo de lectura; tampoco renuncio a ella, pero debería cambiar el discurso del trabajo.
Su discurso es intimista, sin alharacas, sobrio, silencioso, mucho más propio de un castellano que de un madrileño. ¿Siente que su trabajo está lo suficientemente valorado en nuestras fronteras o, por el contrario, le sucede lo que a otros artistas que creen que uno no es profeta en su tierra? El trabajo tiene un cierto eco; a la hora de valorar si es el que tú consideras, es más complejo de definir. No me quejo de la aceptación que pueda tener.
“Fotopoemario” fue un trabajo compartido con el poeta Brossa. ¿Ha pensado en repetir la experiencia? ¿Por qué conjugan tan bien poesía y fotografía? Ahora mismo no tengo ningún proyecto entre manos de ese cariz, pero siempre estoy abierto a este tipo de iniciativas. La ocasión que tuve de trabajar con Brossa para mí fue muy gratificante. Quedamos contentos con el resultado y es algo a lo que estoy abierto a repetir, pero siempre depende, cuando es un trabajo a dúo, de la afinidad con la otra persona. Tiene que establecerse una relación que desde un punto de vista del lenguaje tenga sentido y pueda funcionar.
Ha trabajado por encargo, y con color. ¿Qué diferencias, de haberlas, existen entre un trabajo encargado y uno propio? Desde mi óptica no hay mucha diferencia; habitualmente, cuando alguien te pide una colaboración, lo que busca es tu propio mundo, tu lenguaje, y por ello aplicas los mismos criterios sea o no por encargo. Ahora bien, nunca he tenido la sensación ni el interés de trabajar como fotógrafo profesional. Hace años me telefoneaban agencias de publicidad que me pedían una imagen que ellos ya tenían pensada, pero eso me resultaba absurdo porque creo que si puedo aportar algo es el en el hecho de generar una imagen; para solucionar técnicamente hay fotógrafos mucho mejor que yo.
¿Existe la imagen imposible? Dios mío... supongo que si lo tomamos al pie de la letra, si hago una interpretación plana de la pregunta... no, desde el punto de vista de la fotografía digital.
¿Qué objeto representaría a Chema Madoz? No lo sé, nunca me lo he planteado... es difícil que haya un objeto con el que puedas sentirte identificado hasta ese punto, que sientas que ese objeto te representa o te simboliza.
¿Qué imagen es la que más le ha impresionado? Infinidad de imágenes me han podido impresionar en mi vida... Paul Outerbridge tiene una en la que se ve un cuello de camisa sobre un tablero de ajedrez. Me enseñó cómo se puede trabajar con elementos muy sencillos y con pocos recursos y generar una imagen de una gran eficacia visual. |
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