Apadrina a tus mayores
Llega el verano y muchas personas mayores que viven en residencias de ancianos se sienten solas sin sus familias, y las que no tienen a nadie, echan de menos un poco de conversación, alguna muestra de cariño. La Asociación Edad Dorada- Mensajeros de la Paz, con la colaboración de Obra Social Caja Madrid, ha creado el programa "En familia", para apadrinar en esta época y durante todo el año a esos mayores que lo necesitan.
A sus 85 años, Miguel es cariñoso, muy sensible, tiene una gran sonrisa y un corazón de oro. Para este ex trabajador de Iberia, que vive en la residencia “Don Bosco”, de la ONG Edad Dorada- Mensajeros de la Paz, cada día es un regalo. Por supuesto y como todo el mundo, Miguel tiene sus días, a veces anda triste o despistado, o no sabe muy bien dónde está y llora un poco, pero en general y a pesar de esos pequeños “achaques”, las ganas de hacer cosas no le abandonan nunca. “Me ocupo yo del jardín, ¿Sabes que he sembrado un huerto?”, nos cuenta. DE NUEVO, LA ILUSIÓN En general, Miguel está contento porque se ha buscado muchas ocupaciones: también se encarga del mantenimiento de las jaulas de los pájaros de la residencia y limpia el jardín todos los días. Como él mismo dice, “La vida es muy dulce sabiéndola llevar”. Pero a este abuelo entrañable, cuando realmente se le ilumina la cara, es cuando le dicen que hoy viene a verle su madrina, Victoria. Entonces sabe que podrá contarle todas sus quehaceres, rememorar su pasado, pasear con ella, compartir su día a día. “Me cae bien, es mi amiga”, dice de ella. Victoria viene a verle dos veces a la semana por las tardes, y se queda con él un par de horas o tres. “Con mis visitas intento que su calidad de vida sea todavía mejor, centrarle en algo cuando está desorientado, le hago sentir importante”, comenta Victoria. Y es que según esta empresaria y psicóloga, las personas mayores necesitan sentir que siguen siendo útiles, interesantes. “Casi todas ellos tienen un gran sentimiento de pérdida: muchos han perdido a su pareja, sus hijos se han ido de casa y tienen su vida, han tenido que dejar su casa para vivir en una residencia... Todo esto provoca muchas veces que sientan que su vida, lo que hacen o dicen, ya no tiene mucho valor. Por eso lo que intentamos es que se sientan especiales, únicos, queridos”, cuenta Victoria. Miguel tiene familia, y aunque le vienen a ver, por su personalidad tiene una gran necesidad de sentirse mimado y querido. “Esto va en función de cada uno. Otros mayores de la residencia no necesitan tantas atenciones, pero nosotros lo valoramos individualmente, y según sus necesidades o carencias, le buscamos padrino o no, y diferente según sus características”, explica Gema Santana, coordinadora del programa desde la ONG. Ahora mismo en la residencia, acaban de llegar dos señoras mayores que necesitan padrinos. “Una de ellas no tiene familia, y pensamos que le vendría muy bien tener una “adoptiva”, explica Gema. PARA SER PADRINO... Cualquiera puede ser padrino. Una familia entera, una sola persona.. Lo único que se necesita es mucha ilusión, comprensión, compromiso y apuntarse al programa “En familia”, de la ONG. “Realizar vistas frecuentes, llamadas telefónicas, apoyarles en días festivos, vacaciones o fechas señaladas, compartir su tiempo, su afecto y ofrecer acompañamiento, son las claves de este programa, que se desarrolla actualmente en las seis residencias que tiene la Asociación, gracias también al apoyo de la Obra Social de Caja Madrid”, explica Gema. La ONG espera que, con la llegada del verano, las familias se animen a apadrinar, ya que suele ser una época en la que muchas personas mayores se sienten especialmente solas. “Miramos también mucho que los padrinos tengan un compromiso fuerte con sus mayores. La razón es que cuando nuestros residentes cuentan con su visita y no se produce, lo pasan muy mal”, explica Gema. UNA RELACIÓN MUY ESPECIAL Las relaciones que se establecen entre padrinos y mayores es especial. “Se crea un vínculo afectivo muy fuerte. Antes de apadrinar a Miguel, lo hice con Loli, una mujer increíble, que me aportó muchísimo. Acaba de fallecer hace unas semanas, y para mi fue un palo muy duro, como si hubiera muerto cualquier persona de mi familia”, comenta Victoria. Con el apadrinamiento, en general, todos salen ganando. “Me siento mucho mejor persona, he aprendido a darme más a los demás, a pensar en su felicidad. Personas como Miguel tienen mucho que aportar, tienen mucho dentro y todo bueno. Ahora me encuentro en la tarea de investigar su interior, y es increíble lo que me voy encontrando por el camino”, comenta Victoria. En definitiva y según las psicólogas, lo más importante es vivir el momento, el día a día con estos mayores, que agradecen muchísimo cualquier muestra de cariño y complicidad. “Ellos saben que se encuentran en la última etapa de su vida, y por eso es fundamental que sean muy felices en el ahora, en el día de hoy. Que cada día disfruten muchísimo, que vivan un presente muy especial”, concluye Victoria. Para ser padrino con la ONG Edad de Oro- Mensajeros de la paz, puedes: - Llamar al 91 506 19 92 - Visitar su página Web Fotos: Enrique Cidoncha Texto: Inés Marichalar |