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“La denuncia social puede ser poética”
Cuando el cineasta Benito Zambrano tuvo la idea de hacer una película titulada ‘Habana Blues’, se propuso reflejar lo más fielmente posible la auténtica realidad social de Cuba; para ello, se rodeó de unos músicos cubanos, no sólo para que participaran en la banda sonora, sino para que fueran ellos quienes le asesoraran y explicaran esa realidad oculta a los turistas. De hecho, ellos mismo ayudaron a hacer la selección en un casting muy exigente de cuatro meses de duración.
POR EDUARDO BARBER. No son músicos profesionales, ninguno de ellos estudió música en una academia. Los cantantes José Luís Borges, ‘Papo’, y Leonardo Pérez hacen dibujos animados, Telmaris Hernández es poeta y fotógrafa aficionada, y Lester Martínez, con experiencias anteriores en el mundo del teatro, se gana la vida como disc-jockey.
Juntos forman un grupo de música, de música cubana, porque ellos reivindican que “esto también es música cubana”. Un grupo que absorbe mucha energía y fusiona varios tipos de música, desde el son, la rumba, y la guaracha hasta el hip hop, trip hop, rock, rap, jazz, dub y house. Confieren igual importancia a la composición musical como a la letra de sus temas, se asesoran constantemente e invitan a los conciertos a músicos de diferentes tipos de formación.
El filme de Zambrano ha sido la llave para descubrir que, bajo el estereotipo de la música cubana, bulle una generación con lenguaje diferente. Y de paso para rejuvenecer el público que se acerca a la música de la mayor de las Antillas. El nombre de esta formación es ‘Free Hole Negro’ (pronunciado en el spanglish caribeño como ‘Frijol Negro’, que es la legumbre base de la dieta cubana).
¿Cómo es definen ustedes musicalmente?
Leo- Por como suena nuestro nombre, la gente nos conoce como los ‘frijoles’, pero en inglés, ‘Free Hole’ significa ‘agujero libre’. Es un juego de palabras, pero tratamos de ser como un ‘libre agujero negro’, un agujero negro del espacio, una fuerza que atrae todas las cosas que pasan por su camino y las une. Esa es un poco la idea de lo que somos, un grupo que absorbe mucha energía y fusiona varios tipos de música, desde el son, la rumba, y la guaracha, hasta timbres del hip hop, trip hop, rap, jazz, dub y house. Es ése el condimento que hace de los frijoles un plato exquisito.
Lester.- El rap es un estilo concreto, del que tomamos la forma de decir los textos pero no su psicología, y el hip hop es mucho más libre. Aunque tampoco nos limitamos al hip hop. La mezcla resultante de nuestro trabajo es diferente. Si hubiera que nombrarla de alguna manera, nos gustaría llamarle free hop.
¿Cómo se formó este grupo musical y cuál ha sido su evolución en estos años?
Lester.- Esta banda nació en Cuba el 4 de Diciembre de 1999. Desde el underground de La Habana hasta crear nuestro estilo propio han pasado más de cinco años de duro trabajo para encontrar nuestro particular “free hop”, un estilo del que somos pioneros. Este combo de once músicos no es una formación musical más que mezcla la música tropical y las nuevas músicas de tendencia.
Leo.- El nuestro es un estilo muy liberal, estamos siempre en constante cambio, en permanente experimentación, porque en eso consiste el free hop. Siempre estamos innovando, de tal forma que con el paso del tiempo nuestro sonido será el de un mismo estilo, pero diferente.
¿No se alejan los textos de sus canciones de la agresividad típica de las letras del rap?
Lester.- Es que nosotros intentamos salirnos de los convencionalismos y leyes establecidas. No creemos que haya una manera exclusiva de hacer rap o hip hop. Pretendemos derribar los patrones impuestos. De ahí, el nombre de ‘free (Libre) hop’ que le hemos puesto a este nuevo estilo. Nosotros sí tenemos transmitimos mensajes y denuncia social, también, pero nosotros transmitimos mensajes con una forma poética, y hacemos música para gente que tiene oído. A diferencia, de lo que se suele conocer como rap o hip hop, en nuestros temas prevalece tanto los ritmos y la música como las letras.
Leo.- El rap no es sólo hablar, no son sólo palabras, no es sólo texto. Somos la evolución de los afro-cubanos que sabemos bien lo que es el rap. Y aplicamos del rap solamente lo que queremos.
¿Y un cubano como ustedes no considera que el rap es una importación yanki?
Lester.- Sí, sí. Es cierto. Y para mí es una música increíble. Lo digo aquí y donde sea. Porque no estoy pensando en Bush, ni en la política de bloqueo sobre Cuba, ni en la política de la administración norteamericana. Pienso en la música, y la música es un sentimiento, la música es el reflejo de los pueblos. Estados Unidos es un país con muchas mezclas, y así lo define su música. Ahora bien, igual te digo que ahora el rap sufre una involución por culpa del surgimiento del reggeton. Es una evolución de la música electrónica, a la que provoca una crisis.
¿Creen que el reggeton viene a ser como un cáncer para el rap y la música electrónica, porque quizá los desvirtúa?
Lester.- Sí. Pero al le voy a aplicar su propia medicina, haré reggeton, voy a adulterarlo. Mi misión es cambiar, renovarlo para convertirlo en música. Y para ello, voy a infiltrarme en ese mundo.
Ustedes pretenden ser agujeros negros libres y dicen haber inventado una variante “libre del hip hop, el free hop. ¿Y en Cuba se puede ser libre?
Lester.- Sí. Todo lo que yo soy, lo he sido en Cuba. Me siento muy libre y soy lo libre que yo quiera, porque la libertad está en la mente. Y yo me siento más libre que mucha gente de la que veo aquí, en Europa. En el viejo continente, muchos no son tan libres porque no comprenden el significado de “compartir”. Aquí veo grupos que, con todos los recursos que pone a su disposición la industria discográfica, no son capaces de ser libres, de crear su propio estilo. En cuba, muchos están en la calle, con apenas dos palos y un cubo, y con eso son capaces de innovar musicalmente. Les basta con la inspiración, que está en la mente. Y la mente es libre. Y así, sucede no sólo con los músicos, sino con todo en la vida.
¿La película ‘Habana Blues’ refleja realmente a Cuba? Leo.- Sí, refleja sobre todo una parte de la realidad de los últimos tiempos. Es un proyecto musical que crea la excusa perfecta para introducirnos en el ambiente musical que se vive actualmente en La Habana. La nueva generación de jóvenes cubanos que han asimilado las influencias y la actitud de la cultura underground de las grandes urbes, de la cultura de barrio. De este movimiento han surgido una nueva generación de músicos que cercanos a sus raíces, -a la música latina, a la salsa, al son, a la guajira-, introducen en su música la cultura del rock, del rap, la música electrónica, y crean una fusión que ha pasado a ser un fenómeno social. Es un ambiente cultural único y creativo, en una ciudad tan especial como La Habana.
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