Navidades a la intemperie
Muchas personas pasan la navidad de una manera diferente. Lejos de regalos, comilonas o reuniones familiares, son conscientes más que nunca de su soledad. Son personas sin hogar, algunas sin papeles, que intentan sobrevivir ante la indiferencia de muchos. La periodista Mónica Sánchez nos describe en su libro "En dos. Un viaje a las fronteras", junto con Mohamed Said Maiga, un hombre que se encuentra en situación de exclusión social extrema, la realidad de esta problemática, aunque nos recuerdan que, mientras exista la esperanza y la dignidad, no estará todo perdido.
"En 1998, comencé a trabajar en la Fundación Rais, una ONG que trabaja junto a las personas sin hogar, desde una perspectiva muy interesante. No mira a los hombres y mujeres de la calle desde lo que les falta, sino desde las potencialidades, desde todo lo que pueden aportar". Así comenzaba la andadura de Mónica Sánchez, periodista de 35 años entre las personas sin hogar. Desde el principio se involucró con esta problemática y decidió saber más. Guiada telefónicamente por una persona que había vivido en la calle, recorrió doce países de Europa para tratar de averiguar cuál era el rasgo común de todas esas personas sin hogar, más allá de las circunstancias económicas. “Ese elemento común es, sin duda, la soledad, pero también la dignidad. Hombres que no tienen nada, o bien poco, se dedican a cuidarlo con mimo y esmero. Mujeres que, a pesar del frío, acuden a la fuente más cercana para limpiar su ropa, darse agua en el rostro y empezar un nuevo día con esperanzas. Esas cosas te impulsan a seguir adelante, a tratar de hacer visibles historias invisibles o que invisibilizamos por miedo a no estar a la altura, a no saber responder”, explica Mónica. En 2003 y fruto de ese viaje, salió a la luz su libro “A ciegas. Milhistorias de la calle”, donde daba rienda suelta a cuanto parcelas de su vida que tuvieron la generosidad de transmitirme”. “Además, que te abran su corazón es más fácil de lo que parece. En la gran ciudad vamos tan locos que nos cerramos a escuchar. También por miedo a que nos pregunten y no sepamos responder. Cuando partes de viaje, estás dispuesto a abrir los oídos a todo y todos. Y eso la persona lo nota. Los seres humanos tenemos una necesidad grande de comunicar”, continúa Mónica. Ahora, la escritora acaba de sacar a la luz su segundo libro, “En dos. Un viaje a las fronteras”, un brillante manuscrito en el que, acompañada de Mohamed Said Maiga, nos adentran en la realidad de tantos inmigrantes que llegan sin papeles a nuestro país y que tienen que sobrevivir en condiciones infrahumanas. "A Mohamed le conocí hace cinco años en un taller de escritura creativa que impartía en la Fundación RAIS. Me encantaron desde el primer momento su lucidez y preparación. Hemos hecho buenas migas y aprendemos juntos”, asegura la periodista. La elaboración del libro fue muy amena. “En un principio, no sabíamos cómo iba a salir esto de escribir un libro en el que hubiera dos voces. Yo lo hacía durante la semana y dejaba espacios en blanco para que él lo leyera y escribiera exactamente lo que le sugerían mis escritos. Nos hemos divertido, nos hemos sincerado y hemos creado vínculos de amistad y respeto”, comenta la autora. El libro refleja historias tristes y otras con final feliz, de varias personas inmigrantes que luchan por un futuro, pero todas con un denominador común: mantener la esperanza. “Me gustaría que todos tuviéramos la capacidad de ponernos en el lugar del otro. Mohamed, por circunstancias de la vida, atraviesa una situación extrema de exclusión social. Sin papeles, y con pocas posibilidades de que se aclare su situación… Y más circunstancias duras”. “Le ha tocado a él. Me podía haber tocado a mí. Y no es diferente ni por su color, ni por su cultura, ni por nada. Somos seres humanos con circunstancias más o menos adversas. Y mañana podría ser yo. Hoy son otros y algo hay que hacer”, insiste la periodista. Un relato escrito en forma de guión radiofónico, sin imágenes, que pretende llegar muy hondo a través del texto. “Me gustaría que sólo la voz tuviera la fuerza suficiente como para llegar a todos. Creo que eso es lo bueno de la radio, que es el medio de comunicación capaz de crear un ambiente más íntimo, y que sólo en la intimidad de nuestros espacios personales somos capaces de descubrirnos cerca del otro”, comenta la autora. ESPERANZA DE FUTURO Con el libro, Mónica anima a la sociedad a no dar la espalda a estas personas, a buscar soluciones entre todos. “Creo que es absolutamente imprescindible que se transmita esperanza. Hay chavales de veinte años que han recorrido el desierto, durante más de un año, para llegar “al paraíso” y buscar trabajo y dinero, que utilizarán para que sus familias tengan futuro. A estos chavales, cuando llegan aquí, se les trata de disuadir. No hay esperanza. No hay trabajo y como dicen muchos de ellos “si no trabajas, no eres hombre”. O mujer. Y la calle se queda como último refugio para quien emprendió el viaje con muchos sueños en la maleta”, explica. Pero para que este no sea el final de la historia, nos queda mucho por hacer. “Para grandes acciones y grandes políticas son necesarios millones de pequeños gestos del ciudadano", concluye la periodista. "La esperanza existiría si fuéramos capaces de descubrir cómo canalizar este potencial humano y cómo enriquecernos unos a otros. En España hay pueblos que se están quedando abandonados por falta de mano de obra, de jóvenes dispuestos a trabajar la tierra; por otro lado, hay inmigrantes que deambulan por la ciudad en busca de oportunidades que ésta se niega a darles. ¿Por qué no coordinar y ver dónde hay demanda de trabajo y dónde manos dispuestas a hacerlo y abrir puestos de trabajo?. Texto: Inés Marichalar Fotografías: Fernando Sánchez y Solidarios para el Desarrollo |