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  "Ojalá el futuro nos contemple como a bárbaros por admitir la prostitución"

José Miguel Vila
A pesar de ser esa profesión que todo el mundo conoce por ser la más antigua del mundo, o al menos eso aseguran, es posible que muy pocas personas se hayan parado a reflexionar sobre la prostitución. ¿Por qué una mujer decide ganarse así la vida y qué arrastra con esa decisión? ¿Quién se beneficia más de esos cuerpos? ¿Realmente es algo tan necesario que debe legislarse? ¿Qué preferirían estas mujeres si tuvieran más opciones? ¿Por qué los hombres acuden a ellas? José Miguel Vila cree que somos unos bárbaros al permitir esta realidad. Las cifras y los testimonios de su libro, “Prostitución: vidas quebradas”, respaldan esta afirmación.
  • La estigmatización secular que sufren las prostitutas ha hecho incluso que la sociedad les despoje casi de su condición de seres humanos
  • Que una persona ponga en venta su dignidad para que otra saque sus más bajos instintos no me parece que pueda alentarlo una sociedad sana
  • Nunca he minusvalorado ni despreciado a las personas que se prostituyen, pero ahora tengo mucho más respeto

  • BLANCA ABELLA.

    A la hora de poner en marcha este libro sobre prostitución ¿cómo se ha enfrentado a estas mujeres y ha afrontado el triste relato de sus avatares?

    Desde el primer instante las he tratado como a personas y por eso he podido charlar con ellas con facilidad. Mucha gente se sorprende de que me hayan contado tantas cosas, pero es que no lo he tratado como una cuestión de sexo, sino de humanidad y hablaba con personas, no con prostitutas. He intentado meterme en su piel, pero sin sentirme ni tan deprimido ni tan triste como están ellas. Obviamente he tenido que hacer un ejercicio fuerte de empatía. No me resulta difícil porque sé guardar las distancias.

    ¿Cree entonces que las personas que se dedican a la prostitución no reciben ese trato ‘humano’ que sí disfruta el resto de la población?

    Portada del libro PRostitución: Vidas quebradas
    La estigmatización secular que sufre un grupo determinado de personas que, por unas u otras razones, se han dedicado e ejercer la prostitución, ha hecho incluso que la sociedad les despoje casi de su condición de seres humanos. Y lo son, como otro cualquiera y probablemente nadie esté a salvo de nada. Nada de lo humano nos es ajeno.

    Esta gente ha tomado una decisión, a veces, de forma consciente, las más, se producen de forma defensiva y en muchos casos de forma obligada, cuando caen en manos de una mafia o un grupo organizado que tiene como negocio despojar a la gente de su condición de persona y con esto hacer un dinero fácil. En estos momentos ese ‘negocio’ de la prostitución es uno de los que más dinero mueve junto con el tráfico de drogas o de armas.

    Una gran parte del libro se la regala a los testimonios vitales, a historias sencillas a veces, relatadas por sus protagonistas ¿Quería demostrar de esa manera que cualquier persona puede sufrir un revés semejante y acabar con la vida quebrada?

    Sí, en este mundo hay gente joven, gente mayor, pero entre esas personas, ninguna de ellas había estado antes relacionada con el mundo de la prostitución. Muchas tenían vidas como puede ser la tuya o la mía.

    ¿Qué es la prostitución? ¿Es un negocio que responde a la ley de la oferta y la demanda? En cualquier caso, si una de las partes resulta degradada o humillada, las normas cambian, deja de ser algo lícito o ético, ¿no es así?

    La definición está muy clara, se trata de aquel que vende sus favores sexuales por dinero, ésa es la persona que se prostituye. Puede hacerlo de forma sostenida en el tiempo y en un espacio concreto o determinado, en un club, en una calle, en un macrocentro del sexo, en su piso de lujo o puede ser una persona que, en su empresa, a cambio de un favor sexual obtiene un ascenso, o bien un plus económico, o una actriz que se acuesta con el director de la película a cambio de un papel más importante. Si has vendido favores sexuales y a cambio has obtenido algún ingreso, eso se llama prostitución.

    La verdad es que mi postura puede ser algo utópica o mojigata al pensar que el problema no es tanto de legislación como un problema ético, ético-social.

    Evidentemente todo se puede regular, pero creo que los abusos sobre estas mujeres se cometen igual en países que han legislado la prostitución que en aquellos donde no lo han hecho. Pero se trata de un asunto ético. Hay ciertas creencias de época que no se cuestionan en un momento determinado, pero con la perspectiva de siglos después, uno se pregunta cómo es posible, por ejemplo, que en Esparta tirasen a las personas con discapacidad por un acantilado. Parece completamente inconcebible y es probable que estuviese incluso legislado. O que en el siglo XVI en España y otros países existiese la Inquisición. Todo ello, ahora, desde nuestro punto de vista, es absolutamente inconcebible. Y ahora, en la civilización occidental, llevamos 27 ó 28 siglos admitiendo la prostitución de alguna manera, en el ámbito social. Espero que dentro de algún tiempo, supongo que no será poco, posiblemente dentro de dos o tres siglos, quizá los hijos de nuestros hijos nos contemplen como bárbaros por esto.

    ¿Qué opina de esos argumentos que algunas personas esgrimen afirmando que la prostitución es un “servicio social, es algo necesario en la sociedad”?

    Se supone que una persona acude a una prostituta para satisfacer una necesidad sexual inaplazable, pero creo que la razón principal no es esa, creo que hay bastante de machismo en esa actitud. Mi teoría es que acudir a una prostituta es una forma fácil e inmediata de obtención de poder, de dominación del que tienes al lado haciendo lo que a mí me da la gana. Hoy en día, con la libertad sexual que hay, si alguien sale a la calle con la voluntad y la decisión de acostarse con alguien, lo puede conseguir sin necesidad de pagar.

    ¿Quién cree que alienta con mayor interés la prostitución?

    Entre los actores de la prostitución, que son los empresarios y proxenetas, los chulos, los clientes y las prostitutas, precisamente la sociedad estigmatiza a estas últimas, que quizá es el único factor que no merece ese trato. Si tuviéramos que colocarlos por orden, probablemente los empresarios, los chulos y, desde luego, los clientes, son los factores que mayor decisión tienen sobre la prostitución, incluso más que la prostituta. En el cuerpo social de la prostitución, los empresarios constituyen el cerebro y la mano izquierda, por lo de la política; los chulos, la mano derecha, porque se pega con esa mano; los clientes son el corazón y los pulmones y las prostitutas son las vísceras, los intestinos, el hígado, el páncreas…

    ¿Qué opina de la campaña que ha puesto en marcha el ayuntamiento de Madrid contra la prostitución, donde se dirigen al cliente asegurando “tu dinero hace mucho daño, por que tú pagas existe la prostitución”?

    Esa es exactamente la tesis que mantengo.

    Sin embargo, la portavoz de Hetaira, Asociación en Defensa de los Derechos de las Prostitutas, Cristina Garaizabal, se ha manifestado en contra y asegura que una amplia mayoría de las prostitutas trabaja por decisión propia.

    Discrepo de la mayor, porque una gran mayoría de las personas que se prostituyen no trabajan por propia voluntad. Muchas de ellas son obligadas y otras lo hacen por razones económicas. Si tuviesen alternativas a esta situación, probablemente no ejercerían la prostitución. Es verdad que hay un porcentaje de gente que se prostituye de forma libre, pero, particularmente, no creo que pueda ser una profesión que se encuadre en el Estatuto de los Trabajadores, que es lo que pretende Hetaira, pero bueno, es una opinión tan respetable como otra cualquiera.

    Hetaira defiende la prostitución como una opción de trabajo y en el epílogo del libro, de una forma cínica e incluso sarcástica, apunto que si se trata de una profesión normal, si alguien desea eso para sus hijos, incluso desean que los alienten y les faciliten el camino, si resulta que es una profesión tan normal como otra cualquier o tan digna, deberían incluso establecerse unos estudios reglados para que la gente se prostituya bien. Es decir, se puede crear la facultad de las Ciencias de la Prostitución. No creo que sea una profesión normal, por la falta de libertad y porque se toca la dignidad de la persona. Que una persona ponga en venta su dignidad para que otra saque sus más bajos instintos no me parece que pueda alentarlo una sociedad sana. ¿Sucede? Pues claro que sucede, pero como otras muchas cosas. Existen los pederastas, los ladrones, asesinos y no por eso la sociedad tiene que acabar legalizando la pederastia, el asesinato y el robo.

    José Miguel Vila
    Un 68% de las prostitutas ha sido violada ¿Cree que se valora igual esta agresión por el hecho de ser prostituta?


    Eso es lo que defiendo, creo que eso debería juzgarse igual. Hacer algo contra la voluntad de uno es constitutivo de delito, pero desgraciadamente no se ve como un delito violar a una prostituta y se oyen esos comentarios que dicen “estás ahí expuesta, tú verás, son riesgos del oficio”. Pues no, no se puede permitir. El hecho de que alguien esté expuesto, por ejemplo, en las página de un periódico, en los anuncios de la televisión, o en la esquina del barrio, en el club de carretera, por eso, cualquier persona que pase por allí no tiene legitimidad para agredirla. Pero sucede con mucha frecuencia, porque además, generalmente ni se denuncia.

    En su libro revela que una gran parte de las prostitutas sufre estrés postraumático a causa de la “extremada violencia” a la que han sido sometidas. Muchas de ellas llegan a la prostitución tras episodios de agresiones, abusos o adicciones ¿No se trata de mujeres maltratadas?

    Sí, este grupo de población debería estar reflejada en la ley de la violencia de género. Hay bastantes trabajos elaborados sobre la psicología de la prostitución, y el estrés postraumático es algo que se refleja en todos ellos. Imagina por un instante que tuvieras que ejercer durante una semana de prostituta y someterte a los caprichos de cualquier tipo que te suelta un dinero… ¿Cómo te sentirías?

    Pero estas mujeres no están llorando todo el día, por supuesto, también sonríen, comen, tienen su artrosis y sus médicos, pero lo pasan muy mal.

    ¿Son mujeres fuertes?

    Bueno, la vida te curte. El ser humano es capaz de lo mejor y lo peor. La capacidad de adaptación es muy grande, lo cual no significa que después no te pase factura. Claro que te pasa factura.

    ¿Existen prostitutas ‘Pretty woman’?

    Existir existen, pero no he hablado con ellas. No están al alcance de cualquiera, son exclusivas. Es como encontrar tiendas de Channel. En Madrid puedes encontrar una, o dos, como estas mujeres, si en Madrid hay 50.000 personas que se prostituyen, probablemente las de lujo sean sólo unas 60 y es más fácil dar con las otras 50.000 que con estas 60.

    Son muchos los casos de aquellas personas que tienen problemas en abandonar la prostitución porque se han habituado a una forma de vida, incluso en uno de los testimonios del libro una mujer afirma que “la prostitución es una droga y de esto nunca se puede salir ¿Cuesta dejar la prostitución una vez que el problema económico se supera?

    No es un dinero fácil ni mucho menos, por las secuelas que deja, pero sin preparación ni formación, ¿qué tipo de trabajo se puede ejercer en un país como éste? O te dedicas a la limpieza, a la hostelería, con turnos muy duros para ingresos muy bajos… y ese dinero, a pesar de que los precios de la prostitución están bajando, lo sacan en mucho menos tiempo.

    Entre las personas con las que he hablado, las prostitutas que han llegado ahí por trata de blancas tienen muy claro que quieren dejarlo como sea y escogen una profesión, del tipo que sea. Quieren llevar una vida convencional, normal. En el caso de la gente callejera, por ejemplo, es mucho más difícil. Muchas dicen que les gustaría dejarlo, pero es difícil.

    En un mundo tan ‘manido’ como éste, tan traído y llevado, ¿ha conseguido sorprenderle algo de lo que ha visto u oído?

    Presumo de estar entre ese 30% de españoles que nunca ha pagado por estar con otra mujer. Tampoco había hablado con ellas. Y para escribir este libro he tenido conversaciones de hasta 20 horas con estas mujeres. Y en todo este tiempo, incluso sabiendo que detrás de cada una de estas personas había seres que sentían, que lloraban, que vivían, lo que sí me ha sorprendido y me ha alegrado, me ha turbado, estremecido, emocionado, ha sido comprobarlo, constatar que efectivamente es así. Nunca he minusvalorado ni despreciado a las personas que se prostituyen, pero ahora tengo mucho más respeto. Hay un antes y un después con este libro y aspiro a que las personas que se acerquen a la prostitución a través del mismo les pase otro tanto, pero todavía un poco más, me gustaría que algún que otro cliente, después de leerlo, se lo piense dos veces antes de ir con una prostituta.

    ¿Existen intereses políticos?

    No tengo pruebas de eso, pero la connivencia entre el delito y ciertos ámbitos de poder es tan vieja como el mundo, tan vieja como la propia prostitución. El poder y el dinero van frecuentemente de la mano y en este mucho se mueve mucho dinero.

    ¿Cree que además de sexo los clientes compran cariño o algo de atención, de protagonismo?

    Parece ser que algunos van por una charla u otras cuestiones. En ‘La vida de los otros’, una película alemana maravillosa, el espía, que tiene un aire intelectual, en un momento determinado, ante la soledad de su trabajo, solicita los servicios de una profesional del sexo y cuando ella termina su trabajo, le dice “quédate conmigo algo más”, y ella le dice algo así como "¿Encima quieres que te de cariño?" Algunos clientes son tan miopes que son incapaces de ver que ellos son un mero instante en la vida de estas personas, un mero objeto para obtener el dinero que ellas necesitan. Los que buscan compañía, los que evitan la soledad, son los clientes, las prostitutas no van a los clientes para apartarse de la soledad.

    Algunas de las mujeres con las que ha hablado afirman que “los hombres son todos malos”…

    Desde su punto de vista es inevitable. El mero hecho de que tengas que recurrir a esa fórmula para intentar acostarte con alguien ya está dando por hecho que no es una relación de tú a tú, es una relación de superior a inferior. Yo pago y tú me tienes que dar lo que yo quiero. En la prostitución no tratas a la persona con la dignidad que merece, incluso uno mismo no se trata con dignidad.

    En su libro señala a los medios de comunicación como ‘actores’ del negocio de la prostitución por los ingresos que tienen, por ejemplo, los periódicos con las páginas de contacto. ¿Cree que deberían acabar con esa práctica?

    La prensa lo sabe pero no le interesa fijarse demasiado. Hablamos de prensa, pero existe también en televisión. Y hay que señalar a la gente que lo hace bien. Que yo sepa, el diario 'Público' no tiene anuncios de contacto, ni '20 minutos', que lo ha quitado hace unos meses. Y creo que 'ADN' tampoco lo hace. También hay digitales que no lo hacen. En estos casos, en el tema de la prostitución hay mucha hipocresía y es una hipocresía que hay que desenmascarar y sacar a la luz. Se trata de un tema de derechos humanos porque está en juego la dignidad de una personas y no se puede legislar para que esa dignidad se pierda a cambio de dinero.

    ¿A quién más habría que señalar en este mundo de la prostitución por el que se mueven millones de personas?

    Hay hombres absolutamente normales, de clase media, que son maridos, novios, hijos… si contamos las 400 ó 500 mil personas que se prostituyen diariamente, a una media de 20-30 euros, no muchos servicios, sólo cuatro o cinco, resulta una cifra de 18.000 millones de euros que se mueven sólo en España en el negocio de la prostitución.

    Pero, además, hablando de personas, en España hay unas 400-500 mil personas que se prostituyen a diario. Como mínimo, dos millones de hombres están yendo cada día a solicitar esos servicios. Y no serán siempre los mismos. Además, según la estadística, que dice que el 70% de los hombres ha ido aunque sea una sola vez con una prostituta, eso quiere decir que aproximadamente unos 15-16 millones de hombres de este país lo han hecho. Y muchos de ellos lo siguen haciendo de forma habitual.

    Muchos reaccionan escondiendo la cabeza debajo del ala, como los clientes, a los que preguntas ¿usted se da cuenta de que su participación en esta historia está contribuyendo a que mucha gente sea explotada? Y aseguran que son personas respetuosas, que pagan por esos servicios y que, de alguna manera, están contribuyendo a que no lo pasen mal… se sienten personas generosas, es una falsa conciencia del problema y no es la forma más correcta de verlo.

    En su libro hace un recorrido histórico por la prostitución, desde los griegos y romanos hasta nuestro tiempo ¿Cuál es la peor versión o la peor cara de la prostitución a lo largo de la historia?

    No ha cambiado nada, en el fondo es exactamente lo mismo, se ha ido adaptando, pero lo esencial es alguien que abusa de alguien, y eso da igual si se hace en los caminos de las calzadas romanas, en los burdeles de la Atenas de Heráclito o en los clubes de carretera de la España del siglo XXI. En el fondo se ha ido manteniendo en lo esencial a lo largo de la historia, griegos, romanos, edad media, revolución industrial. Espero que en algún momento lleguemos a un nivel en el que se considere como una más de las páginas negras de la historia de la humanidad.

    ¿Que nos califiquen de bárbaros?

    Es que lo somos.
     
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