Cursos de verano tras las rejas
Los cursos de verano de la UNED traen un soplo de aire fresco estos días a las internas de la cárcel de Alcalá Meco de Madrid, donde han tenido la oportunidad de convivir con otros estudiantes de esta universidad y de sumergirse en el mundo del cine de la mano de directores y actores. Nos adentramos tras las rejas para ver de primera mano lo que se vive a diario en la cárcel.
Son las once de la mañana en la prisión de mujeres de Alcalá Meco de Madrid. Las internas bullen por los diferentes recintos de la cárcel, que impresionan al recién llegado. Algunas trabajan en la panadería, otras se bañan en la piscina, pintan en el taller de cerámica o charlan animadamente mientras se ponen guapas en la peluquería. Pero donde reina un gran silencio es en el salón de actos de Madrid 1. El director de cine Javier Rebollo, junto con otros compañeros de profesión, da una clase magistral en la que explica el papel del sexo femenino en la gran pantalla. Sus palabras cobran más sentido que nunca por cuanto buscan revalorizar el papel de la mujer y darle su máximo protagonismo, algo que muchas presas desean recuperar, junto con su autoestima. “Estoy emocionada. Me ha encantado esta clase, ha sido realmente interesante aunque nos ha sabido a poco: ¡Han sido 3 días muy cortos!. Pero todos los ponentes que han participado han sido excelentes, nos han aportado un montón de ideas nuevas”, dice Mónica, en prisión desde hace 19 meses y a la espera de juicio. La idea de estos cursos no es nueva y proviene del acuerdo que la cárcel tiene con la UNED, la Universidad Nacional de Educación a Distancia, que todos los años propone, prepara y organiza temas interesantes y amenos para estos cursos de verano. “Esta es nuestra V edición, y suelen tener una buena aceptación. Buscamos temas que enganchen, que rompan con los propios del periodo académico. Son cursos de nivel universitario y son oficiales, es decir que suman créditos, y los ideamos además para que fueran abiertos, que normalizaran la actividad académica uniendo a estudiantes comunes de la UNED con los que lo son también pero desde la cárcel”, explica Antonio Viedma Rojas, vicerrector de esta universidad. Y la interacción entre todos los alumnos, estén o no en prisión, es excelente. Lo comprobamos en las risas, las conversaciones y el buen humor. Lo cierto es que sólo un detalle, una tarjeta identificativa que se ha entregado a las visitantes, es el que nos ayuda a distinguir quién duerme en prisión y quién no. “Tenía mucho interés en ver la situación real de las mujeres en la cárcel. Según me comentan las presas, esta institución es de las mejores, sienten que se las respeta especialmente. Hay dos cosas que me han impresionado mucho: las pocas medidas de seguridad que existen a primera vista, lo que considero positivo, y cómo nos han recibido de bien las reclusas, abriéndonos su mundo de manera espectacular, contándonos sus casos e historias. Desde luego estoy muy contenta, sobre todo porque esto me demuestra que la reinserción es posible”, comenta Angela Magallanes, asistente al curso y estudiante de trabajo social por la UNED. Pero no todo es de color de rosa en la cárcel, y no todas las internas piensan igual. Llama la atención que las extranjeras, en su mayoría sudamericanas o provenientes de países del este, hablen constantemente de respeto, mientras que las españolas sí que sientan el peso de la falta de libertad como algo muy doloroso. "Esto es muy duro, tardas mucho en acostumbrarte a no poder salir, a no ver a la gente que quieres. Te invade un sentimiento muy fuerte de tristeza, luego de supervivencia... Pero estos cursos nos vienen muy bien. Creo que desde la cárcel se nos ofrecen muchas iniciativas, a pesar de que no siempre consiguen una buena acogida. La razón es que existe mucho tedio e indiferencia entre las internas. Es una pena, porque oportunidades de formación se nos ofrecen, y muchas", comenta Mónica Morales, reclusa que comienza a estudiar trabajo Social por la UNED. Y desde luego como comenta esta joven, actividades no faltan. "Tenemos dos bloques de actividades: un bloque formativo de tipo general que llevamos en colaboración la comunidad de Madrid; el tema de la educación superior, donde entra en juego la UNED, y el tema de la formación profesional que se realiza con el INEM. Existen cursos de peluquería, panadería, jardinería...Y por cierto, aquí se realizan las togas de los jueces y magistrados españoles", comenta Jose Luis Cuevas Crespo, director del centro penitenciario. Muchos de estos cursos de formación dan la oportunidad a estas jovenes de tener posibilidades de entrar en el mercado laboral y poder mandar dinero a casa. "Las mujeres en general son más responsables que los hombres, en este sentido", asegura Cuevas. Y luego están las actividades ocupacionales: cine, deporte, baile... La prisión tiene muchos acuerdos con diferentes entidades, como la Federación Española de Baloncesto o el Real Madrid... "Esas actividades también nos gustan, pero el poder estudiar, formarte, salir de aquí con una carrera o con una especialización, te da una oportunidad tan grande de mejorar cuando sales a la calle... De hecho lo único que me preocupa a mi ahora mismo es cómo podré seguir estudiando Turismo por la UNED si salgo fuera. Porque allí fuera hay que trabajar, y nadie confía en mi y me motiva de esta forma", comenta la dominicana Mónica. Llega el momento de la entrega de las titulaciones. El entusiasmo y los aplausos llenan la sala, y durante unas horas, la privación de libertad se transforma en esperanza, en alegría, y en la intención por parte de muchas mentes, de ser mejor persona y conseguir salir adelante lejos de las rejas. Texto: Inés Marichalar Fotos: Jorge Villa |