La magia cuida de los búhos
Ana Tamariz no reserva sólo su "magia" para su escuela, donde imparte cursos a niños que quieren entrar en el mundo de la ilusión, sino que la ha utilizado en más de una ocasión para ayudar a muchas personas que lo estaban pasando mal. Ahora nos cuenta su colaboración con la ONG Brinzal, que recupera animales salvajes, sobre todo aves nocturnas y los devuelve a la libertad. "Esta vez cambiamos la historia de la magia, y por una vez somos los magos los que nos convertimos en los ayudantes de los búhos", comenta Ana.
¿Qué estilo de vida se aprende siendo la hija de uno de los grandes magos de nuestro país? Lo primero es el amor por el arte de la magia, ya que es algo que he vivido desde pequeñita. Y luego tal como es Juan Tamariz, que es una persona muy divertida, pues hemos aprendido a apreciarlo todo mucho, a sonreír, a disfrutar de las pequeñas cosas como un maravilloso viaje, el estar con los amigos... ¿Qué es lo que mas te gusta cuando haces magia? Yo no actúo tanto en escenario, pero sí soy profesora de magia para los niños. Me encanta cuando les hago el efecto de magia, luego les enseño el truco, ver sus caritas de sorpresa... Bueno, y luego colaboro con diferentes magos en sus actuaciones. También tengo un número, una "Cabeza parlante" que además adivina por ejemplo el signo del zodiaco de algún espectador... La magia ayuda a niños y mayores a recuperar la ilusión, ¿Alguna vez la has utilizado para ayudar a personas que lo estaban pasando mal? Si te tomas el aprendizaje de la magia como una terapia, también es bueno para muchas cosas. Por ejemplo, la gente extremadamente tímida adquiere una confianza extraordinaria. Y luego ya hablando de cosas más serias, hemos ido por ejemplo muchas veces a hospitales a enseñar a niños enfermos terminales. Es muy duro, pero nos han llegado a decir que a enfermitos a los que les daban muy poco tiempo de vida, por la ilusión que tenían de volver a tener la clase de magia, les alargabamos un poco la vida. ¿Qué destacarías de una profesión tan poco común como la tuya? ¡A mi me parece muy común! Porque he nacido entre magos, desde pequeña he estado en la habitación de ensayo de mi padre y siempre que podía era “su conejillo de indias”. Mi padre es mago, mi novio es mago, mi hijo va por el camino, y mi madre fabrica trucos de magia. Hasta mis mascotas son de mago: tengo dos conejos y tres palomas... ¿Colaboras con muchas ONG? Sí, llevamos 20 años ya con “La Gran escuela de magia Ana Tamariz” y he hecho infinitas actuaciones benéficas de todo tipo. Hemos puesto nuestro granito de arena para ayudar a indigentes, drogadictos, mujeres maltratadas, niños, personas mayores, enfermas... Y las dos últimas que has hecho tenían más un tinte ecológico... Las dos últimas actuaciones han sido para la organización Brinzal. ¿Qué es esta organización? Brinzal es una organización sin ánimo de lucro creada en 1986 y dedicada al estudio, conservación y rehabilitación de la fauna salvaje, dirigiendo el único centro de recuperación especializado en rapaces nocturnas que existe en España. ¿Cómo entraste en contacto con ellos por primera vez? Mi colaboración con ellos surgió porque un día en El Escorial, encontraron un pequeño búho que se había caído del nido. Mi amiga Patricia trabaja en Brinzal, por lo que yo sabía que allí podrían cuidar de él. Vinieron a recogerlo, le cuidaron muy bien, nos contaron que se podían apadrinar búhos u otras aves y fue una experiencia muy especial. ¿Ha apadrinado a alguna de las aves de Brinzal? Sí, muy fácil, a mi hijo por su cumpleaños le regalé el apadrinamiento de un búho. Me parecía algo diferente, porque no es algo material, sino un sentimiento bien bonito. Y cuando a ese búho ya lo habían alimentado, estaba recuperado etc. fue su padrino (mi hijo, claro) el que le dio la libertad. ¿Has recaudado fondos para ellos en alguna ocasión? Sí, dos veces. Te cuento un poco: hace unos años, con todo el boom de Harry Potter, igual que a nosotros nos vino bien porque padres y niños querían aprender magia, pasó una cosa bastante triste: y es que muchos niños querían un búho y algunos familiares inconscientes cedieron a ese capricho. Pero claro, una vez que conseguían el búho, al cabo de una semana están aburridísimos de él, no sabían cómo darle de comer... total, que el ave acababa abandonada. Brinzal se ha ocupado de muchísimos de estos Búhos. Estos animales siempre han estado muy relacionados con el mundo de la magia como los grandes ayudantes de los grandes magos y bueno, se nos ocurrió montar un espectáculo (Buhomagia), con la pretensión de que por esta vez, iban a ser los magos los que iban a ayudar a los búhos. El dinero recaudado fue para Brinzal, que lo invirtió en un area de incubación y cría de los pollitos huérfanos. Me gustó colaborar con ellos y me encanta la relación entre búho y magia. Entonces, este año, teníamos la fiesta de fin de curso, y nos ofrecieron la sala Galileo Galilei para hacerla. Decidí también dar el dinero a alguna causa, y como habíamos quedado muy contentos con ellos, se lo volvimos a dar. ¿Cómo se puede apadrinar a un ave y en qué consiste el apadrinamiento? Es muy fácil: das una cantidad que no es muy grande de dinero a la organización, ellos te mandan un montón de información sobre el ave que has apadrinado, le pones tú el nombre y queda registrada con ese nombre, te mandan fotos, luego un diploma de padrino, te mantienen informado de su evolución, te mandan correos electrónicos, cartas, fotos, y el día de la suelta te lo dicen. Vas con ellos al campo y lo sueltas. Es una vivencia muy bonita. ¿Cuáles suelen ser las causas por las que los animales son ingresados en Brinzal? Casi siempre por la culpa el del hombre... Electrocuciones, caza, atropellamientos, disparos, colisión contra cables, y un porcentaje muy importante de polluelos que están aprendiendo a volar, no les pasa nada pero te lo encuentras en el suelo y la gente se los encuentra y se cree que están abandonados. ¿Cuáles son los animales que más suelen aparece por Brinzal? Autillos y mochuelos son los más frecuentes. Hay también búhos, lechuzas, vencejos... Creo que las aves que no tienen cura las utilizan de nodriza para que se ocupen de los polluelos que van llegando... Sí, aunque ellos no puedan volver a la naturaleza, sí que pueden ayudar a que los pollos tengan un modelo de su especie que les enseñe y guíe. Esto es muy importante, porque si solamente ven humanos, crecen pensando que son humanos y ya no se pueden liberar. ¿Cómo es la división del trabajo en Brinzal? Hay una parte de veterinaria, otra de reactivación, donde se les da a los animales tratamiento para la readaptación a la naturaleza (que se musculen, que cacen etc), luego se hacen cosas de educación ambiental, proyectos de conservación... Es ahora la época de verano con los nidos llenos de huevos, donde nos encontramos con más aves que llegan a la ONG? Sí, ahora hay mucho trabajo en Brinzal. ¿Cómo se sueltan las aves? ¿Qué procedimiento se sigue? La organización elige el sitio que mejor le conviene al bicho que vas a soltar y la época determinada en que se va a hacer. Te explican incluso hacia donde va a arrancar a volar. Las aves van marcadas con unas anillitas para saber dónde irán... ¿Existe por tanto un seguimiento de las aves que se devuelven a la naturaleza? Todas van anilladas, con una numeración única. Eso es como un DNI, de forma que si vuelven a aparecer en cualquier circunstancia, saben qué ha sido de ellas. Otras veces, cuando hay posibilidad y medios para ello, les ponen un emisor de radio y les siguen. ¿Qué debemos hacer ahora en verano si nos encontramos con un ave herida? ¿Hay algún protocolo de actuación? Cogerla con cuidado, envolverla en alguna prenda o taparlas con una caja de cartón con agujeros para que no vean el exterior y no se asusten. Y muy importante: no forzarles a beber agua porque es muy fácil que se ahoguen. Al no beber ellos voluntariamente, les entra directamente a los pulmones. Además, existe una mala costumbre de mucha gente que coge una jeringuilla y les enchufa directamente el agua en los pulmones sin darse cuenta. No forzarles tampoco a comer, porque puede estar intoxicados, muy débiles, y así lo único que consigues es que se debiliten más. Y sobre todo no darles pan con leche: ¡¡los pajaros no toman leche, que no son mamíferos!! Y por supuesto avisar al centro de recuperación y evitar llevarlos a casa. Texto: Inés Marichalar Imágenes: Brinzal |